Los decretos controversiales que ha anunciado Abelardo de la Espriella
Miel y leche para los ricos de la Patria Milagro. Represión, persecución y cárcel para la izquierda
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7/8/20263 min read


En días anteriores el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella (ADLE), anunció dos acciones a tomar recién se posesione como presidente el 7 de agosto de este año (2026); por un lado firmará un decreto en el cual buscará la creación de lo que se denominará como “Bloque de defensa para la seguridad urbana” y, por otro lado, junto con quien será su ministro de hacienda, el señor Miguél Gómez Mártinez confirmaron la firma del decreto de lo que se llamará “congelar el gasto del Estado” más específicamente un congelamiento del gasto público.
Estos son dos decretos escandalosos para la opinión pública, aunque menciona que tiene 90 decretos listos para ser firmados en el momento que se posesione como presidente de la República, son los de bloques urbanos de seguridad y el "congelamiento" del gasto público lo que más llamó la atención. Al estilo de un dictador como Bukele en el Salvador, el señor de la Espriella firmará decenas de decretos para que no sean discutidos en el pleno de congreso de la república, que no deban ser consultados, sino que es una orden centralizada. Todo lo que le criticaron al presidente Gustavo Petro (y que nunca hizo), si lo anuncia libremente y sin críticas el señor ADLE.
Además de estos anuncios, hay otro que genera muchas inquietudes; afirma que construirá 10 nuevas mega-cárceles en lugares aislados del país, retomando la idea de lo que alguna vez fue la cárcel de máxima seguridad de Gorgona o la terrible prisión conocida como Araracuara en la Amazonía colombiana. Retomar un sistema penitenciario que viole absolutamente todos los Derechos Humanos, que no pueda estar fácilmente a la vista de la sociedad civil o de organizaciones defensoras de DDHH, y privatizar el INPEC para que estén a manos de reservistas y empresas privadas de seguridad, deja en claro como será el comportamiento autoritario y desmedido del que será el próximo presidente.
Pero estos tres decretos tienen una conexión profunda: la reducción o congelamiento del gasto, sustentada en la idea de que “el Estado no tiene dinero y hay que tazarlo”. Esta medida implicará recortar el gasto público, es decir, reducir presupuesto en subsidios, en educación, en salud y otros sectores esenciales para el sostenimiento de la sociedad colombiana. Estas políticas generarán desigualdad y pobreza y, por consiguiente lo que se espera es que haya es un levantamiento social, protestas sociales, paros civiles; pues si a un pueblo se le reduce a la miseria y as la pobreza, lo único que le queda es luchar contra las injusticias.
Así, bajo el marco de la protesta social, el gobierno que se posesionará en agosto, inmediatamente creará cuerpos urbanos civiles (Bloque de defensa para la seguridad urbana) dirigido por reservistas y exmilitares - empresas privadas de seguridad - para contener la protesta social, es decir, las nuevas convivir en los sectores urbanos.
Estos “bloques de defensa” no necesariamente saldrán a las calles a confrontarse directamente con los manifestantes, sino que, al mejor estilo paramilitar, empezarán a perfilar lideres sociales, amenazarán a quienes protesten, perseguirán, estigmatizarán, vigilarán, encarcelarán y asesinarán a sectores de izquierda o a la oposición; pues ADLE lo dijo en una entrevista para el medio de comunicación de La FM en julio del 2025:
Estas declaraciones evidencian el odio acérrimo que este señor tiene contra la izquierda, lo ha dicho públicamente y sin vacilar. Pero más allá de perseguir (que ya de por sí es muy grave) las 10 nuevas mega-cárceles que pretende construir tiene unos objetivos claros: serán abarrotadas de manifestantes, de presos políticos y ¿por qué no? de “delincuentes comunes” que las condiciones materiales impuestas por el nuevo gobierno los obligarán a cometer delitos.
El diseño completo de estas políticas revela una dinámica circular perfectamente planeada, con la experiencia de otros países (Argentina, El Salvador, Bolivia y Chile) donde han existido manifestaciones en contra de políticas regresivas y antisociales que han permitido que en Colombia el nuevo gobierno “se prepare” para confrontar con la población civil que exige justicia y derechos. Mientras el discurso oficial de Abelardo de la Espriella promete que “lloverá leche y miel” en su “Patria milagro” apunta a que será así, pero para los sectores privilegiados y las empresas privadas, aumentando así la concentración de la riqueza en manos de unos pocos ricos y poderosos.
Queda claro que las políticas regresivas que implementará ADLE generarán inconformismos en la población, se espera entonces que se generen manifestaciones, que por supuesto, serán legítimas, pero ahora más que nunca la sociedad debe estar más organizada que nunca, porque esto no solamente permite construir propuestas de un modelo de país, sino que generan lazos de unidad, de participación, coordinación de movilizaciones y por supuesto debe existir la solidaridad del pueblo.
