Tecnología, poder, imperialismo y agendas de lucha en la era de Abelardo De La Espriella
El siguiente análisis problematiza el alcance de la agenda del presidente Abelardo De La Espriella en materia tecnológica, analizando la injerencia imperialista de Estados Unidos e Israel desde el concepto del capitalismo de la vigilancia. Ante las intenciones del régimen sionista y estadounidense de imponer una visión autoritaria del poder, se plantean algunos puntos de acción como aportes a la construcción de una agenda de movilización orientada a cuestionar el papel de la tecnología, la comunicación de masas, las luchas ambientales y la consolidación de referentes políticos capaces de impulsar ejercicios de resistencia frente a la crisis generalizada, profundizada por el auge de las nuevas derechas latinoamericanas.
OPINIÓN
Nicolás Botero
7/2/202610 min read


Notas:
(1) https://acortar.link/uHwQLg
(2) Ibid
(3) Ibid
(4) https://biblat.unam.mx/hevila/Nuevasociedad/2020/no290/5.pdf
(5) Ibid
(6)https://es.wired.com/articulos/abelardo-de-la-espriella-y-la-promesa-de-modernizar-colombia-con-inteligencia-artificial
(7) Ibid
(8) https://journals.openedition.org/colombiaint/11925?lang=pt
(9) https://www.bbc.com/mundo/articles/c5yvjk178zgo
Webgrafía:
Esta caracterización es importante, porque atiende a los puntos nodales bajo los cuales las nuevas derechas latinoamericanas han logrado posicionar sus proyectos políticos en el marco de una agenda imperialista internacional, que pretende controlar América Latina, a través del autoritarismo y el saqueo de los recursos naturales tomando en cuenta la carrera geopolítica de las distintas potencias del norte global para recomponer los niveles de acumulación capitalista occidental de la mano con la agenda sionista, definida, entre otras, a través de los acuerdos de Isaac cuyos componentes principales, son “la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico” (3)
Dicho de otra forma, los acuerdos de Isaac - Firmados entre Israel y Argentina- representan la síntesis del lenguaje utilizado por parte de occidente para justificar su intervencionismo en América Latina. El primero de ellos, tiene que ver con la manera en la cual enmarcan a las agendas de movilización de las fuerzas de izquierda y los movimientos sociales como acciones “terroristas”, que buscan, según su relato, sembrar caos y derribar los valores occidentales.
El segundo asunto, es la matriz que el estado sionista de Israel ha construido para designar a las movilizaciones contra el genocidio en Gaza como acciones que promueven el antisemitismo en el mundo y cuyo discurso se sustenta a partir del uso público del holocausto para equiparar, las posturas antisionistas con las posturas antisemitas que los nazis promovieron durante la segunda guerra mundial.
El tercer asunto, tiene que ver con la consolidación de estructuras transnacionales del crimen y el narcotráfico que se han fortalecido en la última década y que emplean los conflictos internos para justificar el intervencionismo; casos como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia demuestran que la matriz discursiva y comunicativa, ha centrado sus esfuerzos en convencer y validar ante una masa cada día más ignorante y dependiente de la tecnología, de que estas acciones son las que se necesitan para “estabilizar” la economía, la política y los valores de la sociedad.
Dichas consideraciones, son aspectos que se interrelacionan con la manera en la cual se mueven las comunicaciones para influir en la democracia, el estado, la sociedad y el consumo generalizado de lo que occidente ofrece como verdad; si se explicara de manera más profunda, se diría que son propias de la matriz de la sociedad neoliberal, que ha priorizado al sujeto fragmentado y despojado de toda colectividad como un campo de batalla de lo que la escuela de frankfurt llamó como la cultura de masas; ya no hablando de masas arraigadas a instituciones comunes (La fábrica, la escuela, el partido, etc) sino a masas que operan de manera fragmentaria; no como un individuo; no como una lucha común; no como una acción colectiva; sino como un conjunto de individuos despojados de su capacidad crítica y guiados bajo la antonomasia del capital.
Dicha fragmentación ha operado bajo el denominado “capitalismo de la vigilancia”, conceptualizado por Shoshana Zuboff, que ha llevado a un nivel superior los “métodos conductistas del capital”, cimentados en la tecnología como una herramienta que intercede en los aspectos colectivos e individuales del sujeto, para alimentar el «ciclo de reinversión de valor conductual» (4) ; es decir, aquellas necesidades creadas en la era de la información, en el que el individuo recurre a la tecnología para la toma de decisiones, creando a su vez tendencias (en redes sociales, en buscadores, etc) y consolidando de esta manera la demanda informativa que a su vez se cualifica y se “refina” en los individuos para reafirmar sus puntos de vista.
Estas herramientas canalizadas a través de los gigantes tecnológicos (Google, Apple, Microsoft) “(...) convirtieron los datos conductuales en un «activo de vigilancia» y en materia prima para la producción de «derivados conductuales», «productos de predicción» y «futuros conductuales»” (5) a través de los cuales han profundizado los sistemas de espionaje convertidos en datos transables en el mercado de la información y que operan tal como se efectúa el capital financiero, a través de grandes flujos de inversión dedicados a promover encuestas, campañas digitales, apuestas y/o personajes popularizados que cumplen el papel de posicionar figuras carismáticas (Influencers, políticos, artistas etc).
En ese sentido, estos puntos de discusión que poco o nada se han profundizado en la izquierda institucional, son parte de la matriz de poder que representa Abelardo de la Espriella, el cual se consolidó a través de una política de fórmula occidental (un personaje carismático, con un discurso de cercanía a una masa ignorante, con la simbología de un animal que representa fuerza y valor, acompañado de elementos de la idiosincrasia patriótica y una comunicación pragmática) de la mano de la aplicación de las tendencias tecnológicas que dominan la matriz comunicativa actual.
Desde este punto de vista, De La Espriella, viene acompañado de una agenda propia del capitalismo de la vigilancia, por su parte, canalizando la agenda de los acuerdos de Isaac, como otra de las tantas expresiones del imperialismo en América Latina, con el objetivo de fortalecer la cooperación con Estados Unidos e Israel en un programa que se basa en el acceso a IA´s avanzadas, sistemas de vigilancia, drones y tecnologías de seguridad (6) junto con una agenda que define los rumbos estratégicos en materia de seguridad, educación y estado
Estos asuntos, traducidos a la realidad política colombiana, no son más que la puesta en marcha del fortalecimiento de sistemas de espionaje y seguridad que se alinean con una política bélica, de criminalización y persecución y una agenda basada en lo que se conoce como la “política del antiterrorismo”, la cual(...) incluye asesoramiento en el manejo de radares y seguridad aeroportuaria; venta de armamento, vehículos y tecnología militares; construcción de perfiles y recolección de información, entre otros (8). lo cual en la práctica implica la profundización de un modelo de guerra, que prioriza una perspectiva militarista de la sociedad en todas los aspectos sociales, educativos, económicos y motivados en la búsqueda de nuevos laboratorios de guerra, como los que actualmente Israel posee en Gaza y en el Líbano.
Con estas características, además de la seguridad, el capitalismo de la vigilancia, no solo se reduce a la ciencia de datos, sino a la producción y reproducción de la información que los gigantes tecnológicos utilizan para incidir en las decisiones de la democracia liberal burguesa. No obstante, la materialidad con la cual se sostienen sigue siendo un asunto del cual no se puede desprender, por lo que la propuesta de la locomotora extractivista 2.0 del nuevo gobierno, presenta una nueva versión que reduce al país a una fuente productora de agua, petróleo, carbón y monocultivos.
Estas perspectivas en De La Espriella, se expresan en su intención de reestructurar la política ambiental del país, siguiendo las tendencias de los gobiernos de Donald Trump y Javier Millei, los cuales han priorizado los acuerdos con grandes empresas de tecnología y la extracción de petróleo y gas con métodos como el Fracking y el control de ecosistemas productivos de agua, sobre la conservación de ecosistemas claves, como la mal llamada ley de glaciares sancionada durante el gobierno de Milei, para dar vía libre al desarrollo de actividades minero energéticas en ecosistemas considerados vitales para el mantenimiento de la vida, las comunidades y el suministro de agua de zonas estratégicas del país (9)
Con estos elementos resumidos, los caminos que le quedan a las fuerzas anti establecimiento, son acciones que deben encaminar las discusiones estratégicas que se interponen en el camino para construir otras realidades. Esto tendrá nuevos retos en la construcción de agendas de lucha pese a la experiencia acumulada por parte de las fuerzas de izquierda contra los anteriores gobiernos imperialistas en Colombia (Uribe, Santos y Duque) cuyo liderazgo notable en las luchas ambientales ha marcado importantes precedentes (El paro agrario, la consulta en defensa del páramo del sumapaz, la consulta en Cajamarca, entre otras), frente a un gobierno que pone en marcha las tendencias de las nuevas derechas latinoamericanas con un discurso caracterizado por el odio irracional y que proyecta gobernar con estrategias distintas a las derechas tradicionales hasta ahora conocidas.
Desde esos nuevos retos el cambio de juego que se impone desde arriba, plantea el debilitamiento de las instituciones formales que ha tenido implicaciones en la aplicabilidad del derecho como herramienta para la producción de antecedentes (Las consultas, las batallas judiciales, la lucha por la verdad etc); lo que significa que el marco formal democrático constantemente tiende a debilitarse (la salida de Colombia de la ONU, la violación del derecho internacional humanitario por parte Israel, los ataques de EE.UU al orden internacional, etc) configurando patrones que fortalecen una perspectiva radical autoritaria de la sociedad como deriva del neofascismo en el mundo.
Ante esas condiciones, las vías formales de la democracia y la institucionalidad van agotándose con esta nuevas miradas que rechazan los marcos institucionales que el imperialismo construyó en el periodo de posguerra; por lo que se hace necesario actuar de manera unitaria que permita fortalecer la democracia común y la construcción de institucionalidad popular para superar el espontaneismo y para fortalecer la base social, junto a una dirección clara del plan de lucha que se pretende construir; de ahí la importancia de retomar la intervención del espacio público a través de la movilización social, los golpes de propaganda, los golpes comunicacionales y la generación de espacios que inviten a la gente no convencida a debatir.
Finalmente:
Tomando en cuenta estos elementos iniciales de discusión, es necesario encaminarse hacia algunos puntos de acción. El primero de ellos, tiene que ver con la postura frente al uso de la tecnología en la era del capitalismo de la vigilancia; en un contexto de infiltración y espionaje como ha sucedido en otros momentos en Colombia, la tecnología representa un peligro para la militancia si no se usa de manera prudente, esto tendría que ser una línea de acción en una propuesta contrahegemónica, su uso individual, colectivo, su papel en la reproducción en las relaciones de explotación así como en la transformación de la educación en el mundo; además de su capacidad contaminante y destructora de ecosistemas en el mundo.
El segundo punto, se relaciona, con el papel de las comunicaciones, en un momento donde el establecimiento le apuesta a la digitalización de lo comunicativo, es necesario realizar acciones encaminadas a los golpes de opinión desde una perspectiva popular, para esto es necesario retomar la línea de las comunicaciones populares para informar agitar y difundir propaganda a través de mensajes directos y prácticos; a su vez, es necesario desprenderse del tufillo academicista impregnado en la izquierda y jugar con el estudio del lenguaje común que envíe mensajes directos, a través de carteles, trapos, grafitis, en lugares como festivales musicales, muros visibles, transporte público etc. Esto además con métodos tradicionales, que superen el reduccionismo del algoritmo y retome la comunicación física como fuente predominante en la acción.
El tercer punto, tiene que ver con el papel de las luchas ambientales en un país tan biodiverso como colombia, esto debe ir de la mano de interpelar a las personas en sus prácticas de consumo, en aterrizar las discusiones universales a los contextos locales a partir de la problematización de los problemas de la ciudad, por ejemplo frente a la seguridad hídrica en el marco de fenómenos como el del “superniño”, la crisis civilizatoria o el cenit del petróleo; igualmente, la solidaridad intersectorial con las comunidades campesinas e indígenas, serán asuntos de vital importancia para impulsar escenarios de resistencia tomando en cuenta que ambos sectores cumplen un papel relevante en la reproducción de las ciudades debido al suministro de alimentos y al cuidado de ecosistemas estratégicos gracias a su presencia permanente en los territorios. Como parte de la construcción de una fuerza única, la solidaridad intersectorial debe ir de la mano con las políticas de resistencia encaminadas hacia modelos de desarrollos sustentables como los que proponen las líneas del pensamiento ecosocialista.
El cuarto punto que se relaciona de manera transversal a los anteriores es la construcción de referentes y figuras al interior de las fuerzas de izquierda debido a las crisis de liderazgos por las que atraviesan los proyectos alternativos; esto resulta siendo un aspecto de vital importancia, porque permite establecer a partir del trabajo colectivo, puntos de vista en espacios formales que actualmente son monopolizados por perspectivas que no generan mayor ruptura a las líneas de mando y mantienen perspectivas predominantemente conciliadoras con el régimen, por lo que cualquier esfuerzo organizativo, debería incluir en sus objetivos, la consolidación de liderazgos carismáticos que permitan transformar los bloques de poder, al interior de los sectores sociales, con líneas críticas claras que retomen el anticapitalismo y el antiimperialismo como principios irrenunciables
“Junto al experto digital chileno Christian Abarzúa, Suárez fue el arquitecto de los videos producidos con inteligencia artificial que se convirtieron en uno de los sellos más reconocibles de la campaña, piezas construidas con una velocidad y un sentido de la oportunidad que sus adversarios nunca lograron igualar”. (2)
Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta presidencial con 12.9 millones de votos gracias a una campaña impulsada a través de los medios de comunicación tradicionales y principalmente por el uso de medios digitales y redes sociales que priorizó el uso a gran escala de la Inteligencia Artificial.
La estrategia fue pensada y ejecutada por la firma “Estrategia y Poder” a la cabeza de Carlos Suárez, atendiendo al concepto de crear una marca que estuviera cercana al colombiano promedio; es decir, que el contenido político de la campaña no estuviera direccionado a discutir un proyecto de país, sino a crear un marketing que cumpliera con los criterios de masificación a través de mensajes pragmáticos, encaminados a promover la “defensa” de Colombia, por medio de un performance patriótico (1).
“(...) la apuesta incluye formación técnica en IA, robótica y otras tecnologías, programas para mujeres en áreas STEM, la creación de una Universidad Virtual en Casa con conectividad y equipos gratuitos, incentivos fiscales para desarrolladores y centros de formación en zonas rurales.
La lógica detrás del plan es que el análisis de grandes volúmenes de datos permitiría al Estado detectar irregularidades más rápido, reducir costos y agilizar procesos hoy lentos o vulnerables a la corrupción” (7).
Contacto
Escríbenos para sumarte y participar
gestudiosppac@gmail.com
Correo
Teléfono
gestudiosppac@gmail.com
+57 310 6897377
© 2025. All rights reserved.
